miércoles, 19 de marzo de 2014

¿Cuánto cuesta conseguir a un sueño?

La gente se olvida de que dediqué años en formarme en algo que me gustaba desde pequeña. El gusto por conocer el mundo, entenderlo tal y como es, e intentar mejorar mi entorno. Sacar el mayor provecho y ofrecer lo mejor posible para que avancemos todos juntos. No estudie para ser una pastelera. Era mi manera de desahogarme en  esos momentos de angustia por la impotencia que sentía por no poder conseguir mis objetivos. Eran michos años de pasión e ilusión por el mundo de los negocios internacionales para dejarlo pasar así. A lo mejor he perdido la batalla pero no la guerra. Sigo luchando. 

No se me pasa ni un día sin consultar a los periódicos sobre lo que pasa en el mundo, lamentarme que no se soluciona nada y enfadarme con la política de las organizaciones (supuestamente) mundiales. Es un mundo triste. Eso nunca cambia.

Luego consulto noticias relacionados con el emprendimiento y no me harto de compararlo entre países. Ese mundo es tan peculiar. Los emprendedores son una especie muy singular. Te animan, te motivan y te llevan a donde tú quieras. Es un mundo que prácticamente me saco de la desesperación. 

Y por último, provecho ver vídeos de uno de mis mayores pasiones y aprender algo nuevo – el maquillaje y la pastelería.  




Está bien estudiar lo que te gusta, pero lo mejor es tener la oportunidad de implementarlo en práctica. Algunos dirán que tuve mala suerte, que si la crisis… pero yo digo que indudablemente he hecho cosas a mí misma que no eran los que me iban llevar a un puesto de trabajo. Yo estoy tranquila, no hice nada a nadie ni engañe a nadie. Mi única “mentira” o pecado es no haber hecho más de lo que hice. Podía más. Nunca es tarde. Yo sigo aquí, dándome a mí misma otra oportunidad. 

Con mi querido Meche Goloso he podido desarrollar una pasión por el sabor, color, lo artesanal y el dulce. Estuve capaz de aprender muchas cosas nuevas y no solo a limitarme a mis recetas. Ha sido un mundo muy desafiante pero lleno de emociones. En un año he mejorado tanto que me da pena dejarlo a esta altura. ¡Y de lo que estoy capaz de conseguir! He estudiado el mercado, he encontrado e identificado bien mis oportunidades de negocio, proveedores, mis precios, las canales de comunicación y venta, dedique un tiempo muy importante para descubrir las mejores maneras de promocionarme, de darme a conocer. Algunas veces tuve que hacer algo que creo que no he estudiado  pero estaba convencida que me iba a funcionar y ¡me funciono! Así aprendí que hay que confiar en uno mismo y pensar más allá de lo aprendido, pensar “out of the box” y puedo tomar iniciativa. 




Gracias a mi  Meche Goloso conocí a gente interesada en mi producto, grandes personas. Personas que quisieron sumarse y ayudar a mi Meche Goloso, hacer algo grande juntos. Personas que en mi proyecto vieron posibilidad de encontrar no solo un trabajo sino una pasión. Y si no la tuviesen, me encargaría de ello je, je… 

Recuerdo la felicidad y los nervios que sentí cuando tuve mi primer cliente y las lágrimas cuando tenía que rechazar mi último cliente porque tenía que irme preparando para conseguir mi viejo sueño. Le puse un mensaje agradeciendo la confianza, me disculpe dándole mi razón y me despedí cordialmente. 

Con este proyecto aprendí que mi pasión seria poder desarrollar esos proyectos empresariales no solo para crecer dentro de un territorio nacional sino llegar hasta mercados internacionales. Buscar posibilidades allá donde las haya sin ponerme fronteras. Desarrollar productos para mi mercado nacional y adaptar para el mercado internacional. Querría ponerle un nuevo nombre para que sea más internacional, aunque Meche Goloso tenía una buena composición de letras, no me gusta tanto para fuera de España y Macedonia. 





El significado de Meche Goloso


Meche Goloso” es una combinación de dos lenguas. “Meche” es una palabra en macedonio que significa “osito”.  Es mi mote desde pequeña que me lo puso mi madre por ser siempre gordita como un osito :)  Así me llama solo la gente muy cercana. Nadie más me puede llamar “Meche”. Por si se os escapa, os vais a enterar ja, ja. No estoy muy cómoda con que me llamen gorda ja, ja…. 

Goloso, sabéis que significa, pero os lo pondré para recordar. Según RAE “deseoso o dominado por el apetito de algo”

Así que es una historia de un osito que es muy goloso y está dominado por el dulce. 
Esa era mi idea de Meche Goloso. 


Reflexión final


Tienes que confiar en tu mismo. Si no lo hagas tú, no esperes que alguien lo haga por ti. La gente se equivoca. No te fíes de lo que opinan sobre ti. Aunque si todos dicen lo mismo, habrá algo cierto en ello. Tú eres un producto que hay que mejorar. Céntrate en ello y mejórate. Nadie está perfecto, solo sabe mentir mejor. 

No me considero un ejemplo. Aun sabiendo lo que hay que hacer me cuesta mentir, porque no me gustaría que me mientan bajo ningún concepto. Parece que hoy en día vale el que miente mejor no el que realmente sabe. Hasta me parece guay presumir de mis deficiencias cuando la gente hace todo lo posible para esconderlos. 

Céntrate en lo que quieres, hazlo saber y lucha por ello.

¿Cuánto puedo costar a conseguir a un sueño? No lo sé... Quizás algunos intentos más y lo consigo.

Hasta la próxima. Esta vez desde Londres.